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La realidad que se ofrece en nuestras pantallas puede ser sumamente distinta a lo real

En el imperio de hiperestimulación en el que vivimos, los recursos para cautivar la atención de las personas pueden alcanzar extremos un tanto ridículos, como ocurrió con esta fotografía de un perfil de Twitter dirigido a la promoción o la inspiración turísticas.

Como vemos, la imagen pretende ser un aliciente para visitar Francia. En primer plano muestra a una pareja descendiendo por una escalera rústica de maderos, en medio de la maleza y descalzos. A mitad de la fotografía se observa la emblemática torre Eiffel, la capital francesa más o menos encendida, como si apenas iniciara la noche, y al fondo una montaña imposible rodeada de nubes, que al menos imaginariamente podríamos creer más propia de ciudades verdaderamente rodeadas de elevaciones de este tipo, como Tokio, México o Santiago de Chile.

La imagen, obviamente manipulada, fue objeto de burla por parte de algunas personas que siguiendo su insólita narrativa visual sumaron otros aspectos increíbles de la vida parisina.

 

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Un estudio llevado a cabo por investigadores británicos encontró que Instagram es, entre las 5 redes sociales más populares, la más nociva para la salud mental

Un importante estudio realizado en el Reino Unido por investigadores de la Universidad de Cambridge y miembros de la Royal Society for Public Health evaluó las experiencias que tienen jóvenes de 14 a 25 años en las cinco redes sociales más populares. La investigación, titulada #StatusOfMind, sondeó el impacto que tienen estas plataformas en mil 500 personas, midiendo 14 asuntos relacionados al bienestar como ansiedad, depresión, soledad, calidad de sueño, autoexpresión, identidad, imagen corporal, relaciones en el mundo real, construcción de comunidad, bullying, miedo a perderse algo (FoMo: fear of missing out), conciencia y entendimiento de las experiencias de las demás personas, soporte emocional y acceso a información de salud confiable. Como se puede ver, el estudio fue bastante amplio y tomó en cuenta cosas positivas y negativas, todas relacionadas con el bienestar integral de una persona en relación con el uso de las redes sociales. 

En líneas generales, este fue el ranking de positivo a negativo:

YouTube

Twitter

Facebook

Snapchat

Instagram

Las principales razones por las cuales YouTube alcanzó la mejora evaluación tienen que ver con que recibió buenas marcas por brindar información sobre las experiencias de los demás y proveer información valiosa de salud, así como por fomentar la autoexpresión y disminuir el sentimiento de soledad, ansidedad y depresión de los usuarios. 

En contraste, los usuarios de Instagram tuvieron registros altos de depresión, ansiedad y sobre todo, de sentirse inadecuados (mala imagen corporal y la ansiedad asociada a ello). Uno de los participantes dijo: "Instagram fácilmente hace que las niñas y las mujeres sientan como si sus cuerpos no son suficientemente buenos, ya que las personas añaden filtros y editan sus imágenes para verse 'perfectos'". Esto genera una expectativa irreal de la belleza corporal y una sensación de ansiedad más o menos constante, al hacer pensar a las mujeres que para tener una vida genial deben conseguir un cuerpo que es más o menos imposible -pues ni siquiera las mujeres que admiran lo tienen realmente-. 

En general, se encontró que todas las redes sociales impactan negativamente en la calidad del sueño, ya que el uso de pantallas en la noche suele perturbar los ciclos naturales del sueño y los usuarios entran en las llamadas "binges" o sesiones largas y hasta adictivas de uso.

Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Royal Society for Public Health, señaló que "las redes sociales han sido descritas como más adictivas que el alcohol y el tabaco, y están actualmente tan arraigadas entre los jóvenes que ya no es posible ignorar sus efectos cuando se discute la salud mental de los jóvenes". En los últimos 25 años, en países como Inglaterra o Estados Unidos, la ansiedad ha subido hasta en un 70%, lo cual se vincula con las nuevas tecnologías y especialmente con las redes sociales. Todo esto evidentemente justifica esta investigación:

Es interesante notar que Instagram y Snapchat obtuvieron el ranking de las peores plataformas para salud mental y bienestar -ambas basadas sobre todo en imágenes, lo cual sugiere que pueden estar provocando imágenes de insuficiencia y ansiedad en los jóvenes-.

Esto claramente sugiere que pasar el tiempo viendo imágenes sexys o de instantes perfectos y mayormente triviales, aunque en el momento puede generar un poco de dopamina, suele traducirse en depresión y ansiedad.

Hay que decir que las redes sociales no son completamente tóxicas para las mentes de los jóvenes, pues tienen ciertamente cualidades positivas. El estudio remarcó sobe todo que proveen medios para la autoexpresión y para la comunicación de cosas personales que tal vez no se comunicarían en el mundo no virtual. Lo interesante es que la mayoría de los jóvenes son conscientes, en el Reino Unido al menos, de que las redes sociales pueden ser malas para la salud si no se usan bien. Conciencia que, obviamente, no es equivalente a saber usarlas de tal forma que no sean tóxicas. Los jóvenes dicen que pueden ser muy artIficiales (pues en ellas tienes a personas pasando 1/2 hora para encontrar la foto perfecta para la actividad más trivial), muy superficiales, que pueden generar envidia, que pueden hacer perder el tiempo, que las personas se comparan ahí y que buscan escalar socialmente en base a imágenes falsas de la realidad y demás. 

El reporte recomienda que estas redes sociales generen en un futuro un pop-up que advierta cuando una persona ha realizado un uso excesivo -algo que, notablemente, el 71% de los jóvenes vería con buenos ojos, pero que difícilmente será desarrollado por estas plataformas, a menos de que sean obligados por los gobiernos-.

 

Aquí puedes consultar la investigación completa