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5 cosas que hacen que te enfermes pero no son físicas

Salud

Por: pijamasurf - 02/07/2018

5 cosas (que no son el estrés) que te hacen enfermarte

Hasta hace unas décadas la ciencia occidental dudaba de que cosas como el estrés o la soledad pudieran contribuir a producir enfermedades o, por el contrario, que el ritual y el pensamiento positivo pudieran ayudar a sanar (como ocurre con el efecto placebo). Hoy en día, ya se admite mucho más que existe una línea tenue entre lo que es físico y lo que tiene orígenes psicológicos o emocionales. Resulta evidente que existe una retroalimentación entre los padecimientos físicos y sus síntomas y nuestras actitudes y pensamientos.

A continuación presentamos cinco cosas que la ciencia ha empezado a descubrir que pueden enfermarnos -sin contar el estrés, que es una respuesta física intensa a cualquier presión y que, de alguna manera, ocurre en cualquiera de estos cinco casos-. En parte esta lista está basada en el trabajo del psicólogo clínico Jordan Peterson, profesor de la Universidad de Toronto.

 

1. La soledad

El estudio más largo que se ha hecho sobre los factores que contribuyen a la saludad de una persona, realizado por investigadores de Harvard, notó que el principal predictor de bienestar y longevidad es si una persona tiene relaciones íntimas. Por otro lado, algunas investigaciones incluso han clasificado la soledad como una enfermedad, en tanto que está vinculada con enfermedades neurodegenerativas y mayor mortalidad.

 

2. La muerte de una persona querida

Esto es especialmente patente entre personas de la tercera edad, donde existen muchos casos en los que la muerte de un ser querido precipita una enfermedad e incluso la muerte. Obviamente ello está ligado con el primer apartado, siendo que la soledad puede ser patológica, pero también con la idea del tercer punto, de que una vida sana necesita de un propósito o sentido y muchas personas obtienen sentido en la vida de sus seres queridos.

 

3. Perder un empleo/no tener una actividad significativa

Una persona que no tiene un empleo o que no tiene una actividad o pasatiempo altamente significativo, tiende a desarrollar a mediano y largo plazo diferentes patologías, según señala el doctor Peterson. Esto tiene que ver con lo que también observó el doctor Viktor Frankl, quien notó que las personas que no tienen un sentido o significado en la vida suelen enfermarse más fácilmente y perecer ante las adversidades.

 

4. Pensamientos negativos constantes o rumiación 

Aunque no existe un estudio científico que ligue el pensamiento negativo u obsesivo con una enfermedad física tal cual (si bien, el caso del efecto nocebo parece indicarlo claramente), sí existe una clara correlación entre la rumiación y diferentes enfermedades mentales. De hecho, según el doctor David Kessler, casi todas las enfermedades mentales pueden rastrearse a lo que llama "captura", cuando el pensamiento es capturado por un pensamiento obsesivo. Esto, en otras palabras, es no poder controlar la atención, una forma de distracción patológica. Kessler explica esto con el caso de David Foster Wallace, quien era uno de los más grandes escritores de su generación -probablemente el mejor- pero que sufrió constantemente porque pensaba que no era lo suficientemente bueno. Esta idea de ser inadecuado lo devoró y, de alguna manera, lo llevó al suicidio.

 

5. Decir mentiras

Este es el punto más interesante de esta lista y el más controvertido. Peterson cree que decir mentiras o estar en una relación de engaño, hace que el ser humano viva una especie de desalineación con el orden y sentido que lleva su vida (con el mismo Logos). Algo así como una antisincronicidad, por usar el término de Jung. Freud atribuía la psicopatología fundamentalmente a la represión, pero Peterson señala que no hay tanta diferencia entre la represión y el autoengaño. "¿Cuál es la diferencia entre reprimir algo y mentirte al respecto?", se pregunta Peterson. Y añade:

Freud decía que lo reprimido era inconsciente, pero creo que puede ser que algo ocurra que te molestó y que puedes pensarlo y buscar resolverlo pero decides no hacerlo y queda vago e incierto. Y practicas haciéndolo mucho hasta que desarrollas un hábito de no pensar en ello. Pero lo sabes, o al menos lo sabías al principio.

Peterson señala que esto puede notarse físicamente, evitando lo que el psicólogo Carl Rogers llamaba subcepción (el mecanismo que emplea una estrategia para impedir que una sensación perturbadora emerja a la conciencia). Por ejemplo, cuando dices una mentira o engañas a alguien en una conversación, si eres capaz de poner atención en ese momento en tu cuerpo -y no bloquear la percepción- sentirás una sensación física de incomodidad en el centro del cuerpo o incluso de debilidad, una sensación de perder el piso o soporte y de haberte traicionado. Esto es algo que podemos poner a prueba nosotros mismos (no necesitamos creerle a Peterson) y seguramente será un ejercicio sumamente provechoso.

"En mi experiencia como psicólogo", dice Peterson, "además de eventos sumamente desafortunados (como puede ser el cáncer o un accidente y demás), no hay nada que dañe más a una persona que el engaño y las mentiras". Al principio del siguiente video, el psicólogo explica esto:

 

Imagen de portada: Elliana Esquivel

¿Tienes amor propio? Esta es la forma más fácil de saberlo

Salud

Por: pijamasurf - 02/07/2018

Si no te amas a ti mismo, nunca podrás tener una genuina relación amorosa con otras personas

Aunque para algunos puede resultar un cliché decirlo, realmente el amor es la clave de la vida, tanto de la felicidad como del significado existencial. La mayoría de nosotros busca el amor de los demás, de una pareja, de una familia, de amigos y colegas. Pero a veces se olvida que para poder recibir verdaderamente amor hay que también darlo y para poder realmente formar una relación de pareja antes hay que amarse a sí mismo, de otra manera se formará indudablemente una codependencia o una relación tóxica o desequilibrada.

No debería ser tan difícil saber si nos amamos a nosotros mismos; sin embargo, en la vida cotidiana a veces encontramos señales mixtas. Podemos ser personas narcisistas, egoístas y vanidosas y realmente no amarnos a nosotros mismos. El amor propio no es pensar que uno es muy bueno o superior a los demás. En realidad, la forma más sencilla y categórica de saber si una persona se ama a sí misma es simplemente notando si es capaz de aceptarse. Esto es, si eres capaz de reconocer tus sentimientos, experiencias, cualidades o defectos y demás tal como son y aceptarlos, no ocultarlos; ser honesto. Si no puedes hacer esto, eso es señal inequívoca de que no te amas a ti mismo -quieres ser otra persona y no amas quién eres-. Según la terapeuta Kathy Hendricks, si no eres capaz de amarte a ti mismo nunca podrá entablar una relación genuina de amor con otra persona. Mejor aún lo dijo Elredo de Rieval, el monje cisterciense ingles del siglo XI: "¿Cómo puede una persona amar a otra persona si no se ama a sí mismo, ya que debe de ordenar el amor que tiene para su prójimo de una similitud del amor por la cual es querido para sí mismo?" En otras palabras, si no vemos el amor en nosotros no lo podremos ver en el mundo.

Evidentemente, las personas pueden querer crecer y cambiar y esto puede ser incluso una señal de amor propio. Pero en todo caso, para que ocurra un verdadero crecimiento o transformación, el individuo debe ser sincero consigo mismo y aceptar quién es. Este proceso de autoconocimiento y aceptación es la base de la transformación hacia la autorrealización. Como explica el profesor de psicología Jordan Peterson, la realidad de la existencia es que hay cosas que no nos gustan, el mundo es sufrimiento, pero si queremos una vida con significado y una relación auténtica con otro individuo, debemos primero aprender a decir la verdad. En cierta forma, decir la verdad y ser responsables de nuestros actos es la prueba de que nos amamos a nosotros mismos.