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Bahidorá 2018: una exploración de la creatividad y el riesgo de la percepción

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/10/2018

El chillwave de Ariel Pink y las exploraciones acústicas de Ariwo encabezan la edición 2018 del Carnaval de Bahidorá, a la que este año se suma un circuito de propuestas artísticas

Como ocurre con otras tradiciones, el carnaval es una de esas fiestas en las que se combinan múltiples orígenes y circunstancias. Usualmente se le asocia con los días inmediatamente anteriores a la cuaresma del calendario judeocristiano, que a su vez es un tiempo de recogimiento. En otras palabras, el carnaval suele celebrarse como un último momento de excesos y desenfreno antes de la penitencia y reflexión. En ese sentido, las fiestas del carnaval son anteriores a su fusión con las festividades religiosas del catolicismo y más bien parecen evocar un festejo con el que se daba la despedida al invierno y sus limitaciones para, a cambio, recibir a la primavera con bríos renovados.

En este contexto se inscribe uno de los festivales que en Pijama Surf nos alegramos de difundir año con año, el Carnaval de Bahidorá, que este fin de semana del 17 y 18 de febrero se celebrará en su spot ya también tradicional: el parque natural Las Estacas, en el estado de Morelos.

Este año, el line up de Bahidorá incluye a más de 40 músicos, en todos los casos exponentes renombrados de sus géneros pero también exploradores de las fronteras, espíritus aventureros que de las distintas ramificaciones de la electrónica, el hip hop, el reggae y el jazz, han seguido también su curiosidad y su inventiva. El cartel está encabezado doblemente por el chillwave de Ariel Pink y por Ariwo, una agrupación de músicos cubanos e iraníes que han fusionado sus propias raíces culturales con los recursos que permite la música electrónica. Se trata, sin duda, de dos antípodas que muestran muy bien el espectro amplio que este año Bahidorá le propone explorar a los asistentes.

Asimismo, en esta edición el Carnaval suma a sus actividades el Circuito de Arte Bahidorá, una colección de piezas efímeras de arte instalación desarrolladas por artistas contemporáneos pluridisciplinarios para conformar una plataforma expositiva sin precedentes en la historia del festejo.

La dupla Flaminguettes, especializada en videoinstalaciones; el ilustrador Cocolvú; el estudio Quarso, de experiencias digitales inmersivas; el colectivo Rizoma, que combina filosofía, ciencia, antropología y la intervención del espacio público en sus propuestas; Patricia Saucedo y sus piezas de video mapping (de quien incluimos un ejemplo); estos son sólo algunos de los artistas incluidos en este cartel dedicado exclusivamente a las expresiones creativas y que, tanto como la música, buscan también estimular los sentidos y la percepción de los asistentes.

¿Qué te parece? ¿Vas a escuchar el #LlamadoBahidorá?

 

Encuentra toda la información necesaria sobre el Carnaval de Bahidorá en su sitio oficial (en este enlace)

Si quieres ser más feliz, necesitas dejar de comprar tantas cosas y enfocarte en el bienestar global

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/10/2018

Es necesario dejar de percibir la felicidad como un bien que puede consumirse y que, en cambio, se convierta en una acción constante, perseverante, que necesita trabajarse casi a diario

Cuestionando sobre los principios de la felicidad nos encontramos numerosos temas relacionados, por ejemplo, el hedonismo, el placer, la anhedonia, la depresión o la ansiedad. Hay quienes aseguran que se trata de un proceso meramente neuroquímico; otros, de una serie de acciones-consecuencias que resulta en un condicionamiento clásico u operante. Sin embargo, hay algunos, como el psiquiatra, neurólogo, psicoanalista y fundador de la logoterapia, Viktor Frankl, que creen que la clave de la felicidad y de superar cualquier obstáculo es establecer un objetivo y buscar la manera de conseguirlo de acuerdo con nuestros principios.

En su libro Man’s Search for Meaning (1946), Frankl relata que él sobrevivió al Holocausto y a Auschwitz gracias a que tenía el objetivo de volver tanto a escribir como a publicar el libro que tenía antes de ser encerrado y que destruyeron en el proceso. Desde dicha perspectiva parece sorprendente la necesidad de priorizar ciertas cuestiones de nuestra cultura, como la necesidad de consumir varios bienes materiales y adentrarnos en un hoyo negro que sólo resulta en tristeza, depresión o ansiedad. Pero entonces, ¿cómo poder cambiar ese vacío que nos cala el alma?

Primero que nada, es necesario tomar conciencia y desnormalizar ciertas actitudes que parece que nos hacen felices. Por ejemplo, comprar algo que está de moda y pensar que nos hace feliz; coquetear con personas que realmente no nos atraen y pensar que eso nos hace feliz; tener un trabajo bien remunerado pero que no nos gusta, y pensar que eso nos hace feliz; estar de vacaciones y pensar que eso nos hace feliz. Desgraciadamente, al final del día, cuando nos encontramos en la cama, nos damos cuenta de que no podemos dormir al pensar obsesivamente en las deudas, los problemas y la urgencia de ese malestar. De modo que no se trata de despedirnos del objetivo de ser felices, sino de cambiar la premisa misma de la felicidad: ¿qué nos hace realmente felices?

En las ciencias de la salud se ha demostrado que una herramienta útil para reducir los síntomas de depresión es la filantropía; es decir, convertirnos en un punto clave para ejercer un cambio en nuestro alrededor. Es decir, volvernos personas útiles siendo capaces de crear un reflejo de uno mismo que cambia positivamente el orden de las cosas. Dejamos de consumir, empezamos a crear algo y entonces marcamos una diferencia. Basta con ayudar a alguien que lo necesita en la calle, llevar a un ser querido a un spa o a un sitio de relajación, hacerle un regalo –como un collage de fotos– a la pareja, escribir un artículo sobre las lecciones que has tenido en la vida, llamar a un amigo y preguntarle si necesita algo, construir un mueble para la casa, limpiar el hogar o la habitación misma, etcétera.

Con esto no queremos decir que no hay que comprar un teléfono móvil ni viajar durante las vacaciones, sino que hay que cambiar a un paradigma sobre la felicidad en donde deje de percibirse como un bien que puede consumirse y se convierta en una acción constante, perseverante, que necesita trabajarse casi a diario. Para ello, es importante encontrar un equilibrio entre la filantropía y el autocuidado: hacer acciones buenas para otras personas sin olvidarnos de nuestras propias necesidades y cuidados. Hay quienes dicen que es en este equilibrio en donde reside la felicidad… Después de todo, como dijo Aristóteles, el objetivo y fin del ser humano es la felicidad.

Conoce un poco más sobre este cambio de paradigma con este video: